Habrá becas –entre 15 y 25 anuales– y los colaboradores serán seleccionados de manera transparente y con mucho rigor.
Adrià afirmó que su deseo es que la nueva fundación "enseñe a pensar" a los cocineros del futuro, como hacen las universidades.
"Se trabajará de forma sinérgica con otras disciplinas como el diseño, el arte, la comunicación creativa. Perseguimos feedback, interrelación y proyección más allá del mundo de la gastronomía", dijo el maestro culinario en Santiago de Compostela el marco del Fórum Gastronómico 2010.